LA DEHESA

Desde el punto de vista geográfico, la dehesa se define como la antropización del bosque mediterráneo, que se extiende a lo largo de más de tres millones de hectáreas, principalmente por el sector occidental peninsular, generador de un paisaje cultural en el que coexiste la conservación de biodiversidad con el objeto de su explotación económica, dedicado mayoritariamente a la ganadería extensiva de vacuno, porcino, ovino o caprino, y a la obtención de materias prima como corcho o leña. Se trata de un paisaje de enorme valor e importancia en la Península ibérica debido a su papel como unidad agrosilvopastoral de gran valor histórico y natural, cuya convivencia ha aportado grandes beneficios al desarrollo de un paisaje único. Hacer pedagogía para su conservación es una labor que requiere de observar, comprender y disfrutar de su belleza y estética, producto de un largo recorrido durante siglos.

Procedente del latín defesa (defensa), su origen se remonta a los repartimientos medievales de la Reconquista (entre los siglos XII y XIV), sistemas de distribución de tierras arrebatadas a los musulmanes cuya finalidad era repoblar las marcas fronterizas y recompensar el auxilio militar de grandes linajes. Se diferenciaron en donadíos, grandes latifundios entregados a la alta nobleza, el clero y las órdenes militares, y los heredamientos, propiedades entregadas a instituciones de menor rango. Con el paso del tiempo, estas propiedades fueron configurándose en paisajes donde la ganadería cobraba una mayor importancia por sus beneficios económicos, pero sin renunciar al valor intrínseco del propio ecosistema.

  
 

En las dehesas peninsulares, su paisaje es dominado por la presencia de la encina (Quercus ilex) y el alcornoque (Quercus suber), árboles de porte medio capaces de producir corcho y madera de alta calidad, pero también importantes para la sustentación de la ganadería, especialmente lo relativo a la bellota y a la cría del cerdo ibérico. Dichas especies se alternan con un sotobosque compuesto principalmente de jara (Cistaceae) y pastizales idóneos tanto para otro tipo de ganado como para las especies silvestres que conviven con este. La distribución de su fauna es notable, distinguiéndose mamíferos de enorme importancia para el equilibrio natural como el lince ibérico (Lynx pardinus), el zorro rojo (Vulpes vulpes), el gato montés (Felis silvestris), el ciervo (Cervus elaphus), el jabalí (Sus scrofa), la ardilla roja (Sciurus vulgaris), el conejo  (Oryctolagus cuniculus) o la liebre (Lepus europaeus). En cuanto a aves, su importancia no es menor debido a la existencia del águila real (Aquila chrysaetos), el águila imperial (Aquila adalberti), el milano real (Milvus milvus), el elanio azul (Elanus caeruleus) y la presencia del buitre negro (Aegypius monachus) el milano negro (Milvus migrans), el abejaruco (Merops apiaster) y la cigüeña negra (Ciconia nigra) en verano, y la grulla común (Grus grus) en invierno. También cobra importancia la presencia de reptiles o anfibios como el lagarto ocelado (Timon lepidus) o el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii).

En la actualidad, la dehesa se enfrenta a numerosas amenazas, entre las que se encuentran la erosión y degradación del suelo producido por prácticas agrícolas intensivas, las sequías prolongadas y el aumento de la temperatura producida por el cambio climático, la falta de regeneración de la cubierta vegetal o la proliferación de plagas capaces de destruir grandes extensiones de paisaje de dehesa. Pero, sin lugar a dudas, la mayor amenaza a la que se enfrenta la dehesa es al olvido, al desapego y al ostracismo que puede provocar una sociedad que ha olvidado sus raíces y su tradición, generado por una “cultura” posmoderna cada vez más ligada a las pantallas y menos al disfrute de uno de los principios más básicos del ser humano: la pertenencia a su geografía.

LA CATEDRAL DE TOLEDO

La Catedral Primada de Santa María de Toledo cumple ochocientos años. Emplazada en la urbs regia , el edificio constituye una de las joyas...