El entendimiento de la forja territorial y espiritual de España no se comprende sin el papel crucial que tuvo la Reconquista de los reinos cristianos peninsulares sobre los diferentes gobiernos andalusíes durante la Edad Media. En dicha etapa, surgieron numerosas gestas simbólicas que estimularon el sentimiento de unidad y de épica tan característico del avance cristiano sobre el antiguo suelo hispano. Una de las más importantes fue la relacionada con la Batalla de Clavijo, acontecimiento histórico que marcaría significativamente la unión entre el apóstol Santiago y la tierra castellana.
La Batalla de Clavijo fue una contienda militar que tuvo lugar en mayo del año 844 entre los ejércitos del rey Ramiro I de Asturias (842 – 850) y las tropas del emir Abderramán II (822 – 852). Durante el segundo reinado de su predecesor, el rey Alfonso II de Asturias (791 – 842), se descubrió en el monte Libredón (actual Santiago de Compostela) la supuesta tumba del apóstol Santiago, hecho que convirtió al lugar en uno de los centros de peregrinación más importantes del Cristianismo. Su devoción se incrementó tras la Batalla de Clavijo, instaurándose el Voto de Santiago, un diezmo destinado al Cabildo Catedralicio de Santiago en agradecimiento al auxilio del santo en el conflicto. El impuesto se institucionalizó durante el reinado de Felipe IV (1621 – 1665) como ofrenda nacional para cada 25 de julio, día de su festividad.
La gesta de Clavijo tuvo su origen en la negativa del rey Ramiro I a continuar pagando tributos al Emirato de Córdoba, especialmente lo relativo a la entrega de cien doncellas. Capitaneadas por el histórico héroe riojano Sancho Fernández de Tejada, las tropas rebeldes se verían asediadas en Nájera y Albelda por un considerado número de efectivos y levas fieles a la causa de Abderramán II, teniendo que huir al castillo de Clavijo (La Rioja). Durante la madrugada, cuando parecía que la rebelión contra el poder emiral iba a concluir en tragedia para las tropas cristianas, el rey Ramiro I tuvo un sueño en el que aparecía el apóstol Santiago asegurando la victoria contra los musulmanes. Al día siguiente, los soldados del rey asturiano embistieron contra el cerco andalusí animados por la aparición milagrosa del propio apóstol Santiago montado sobre un corcel blanco, obteniendo una victoria contra todo pronóstico que liberó al reino de los tributos impuestos por el emir. A nivel historiográfico, la primera mención a esta contienda legendaria se encontró en la obra del Arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada (1209 – 1247). Leyenda o no, es indiscutible el carácter simbólico de la victoria de Clavijo y su asociación a la aparición del Patrón de España, conformando un punto clave para entender el proceso de expansión territorial y espiritual de la Reconquista.
La obra “La Batalla de Clavijo” de Corrado Giaquinto (1755 – 1756) se encuentra en la actualidad en el Museo del Prado de Madrid. Con clara influencia de la escuela napolitana barroca, se puede observar, en el espacio central, la figura de Santiago sobre el caballo blanco, con una afinada luminosidad sobre la escena y flanqueada por un ángel con una bandera desplegada, cuyo objetivo principal es resaltar de forma considerable la aparición milagrosa del santo en el lienzo. En el resto de la escena aparecen numerosos escorzos que, aplicado al correcto tratamiento de la lejanía (técnica para crear profundidad en la batalla), da como resultado una obra que evoca solemnidad y heroísmo.